Artículo de opinión: Bloqueadores de anuncios

Adblock

Inicialmente había pensado limitarme a un comentario, pero teniendo en cuenta los últimos artículos del Blog del Alumno y la polémica que se está generando en los medio de comunicación sobre el tema de los bloqueadores de publicidad he decidido crear una entrada para explicar, en mi opinión, el porqué de esta situación.

Ahora mismo nosotros como consumidores estamos en el ojo del huracán y no creo que sea del todo nuestra culpa.  A continuación voy a detallar los puntos que a mi parecer nos han traído hasta aquí:

 

  1. El problema empieza por el diseño de la página web.

Como buen informático tengo mis defectos profesionales: me encanta analizar y destripar un buen diseño web. Hay páginas que son una atentica bazofia, desorganizadas, que dan sensación de caos (por ejemplo www.taringa.net)… y otras que son casi una obra de arte pero no voy a entrar en este tema porque normalmente son páginas de grandes empresas que pueden permitirse el lujo de no meter publicidad (por ejemplo www.apple.com )

Os invito a visitar una página muy famosa http://www.templatemonster.com/ sobre tendencias de interfaces web y que me digáis cuántas páginas están diseñadas para albergar anuncios. Os lo adelantando: casi ninguna o muy pocas. Si os fijáis son diseños impolutos, perfectos.

Escenario típico: Empresa o startup que quiere montar su página o portal en internet para ofrecer X contenido y obtener ingresos. Como la programación web es fácil, hay un montón de “programadores” y “expertos” que montan la web en una semana por 50€.

La empresa quiere ver “un diseño bonito” nada de abusar de publicidad –tiene su ética, principios, quiere diferenciarse de todas las demás empresas– y el diseñador le da lo que pide. Un diseño plantilla por defecto o copiar y pegar de algún sitio impoluto que no está pensado para meter publicidad o a lo mejor está pensado para eso pero luego las cosas se tuercen –detallado más abajo-.

 

  1. Costes ocultos: Alojamiento y publicidad

Nuestra empresa ejemplo ha encontrado a un “experto” que le va a montar la web por 50€. ¿Pero son estos todos los costes? Obviamente no. Es solo la punta del iceberg.

Dependiendo del tráfico que la empresa espera tener, deberá pagar una cuota u otra: desde 5€/mes hasta miles de euros/mes. Pero por muy bueno que sea el contenido, si nadie sabe que existes jamás vas a recibir una visita. Por tanto hay que gastar dinero en promocionarse y aquí empieza la odisea porque nunca será lo suficiente.

Si han contratado la web por 50€,  indica que tiene un presupuesto muy limitado ¿se gastará 1000€ en promoción? Yo lo dudo.

 

  1. La página no es rentable: vamos a poner más publicidad

La empresa ejemplo ya tiene la web funcionando, hay algunas visitas, han colocado algo de publicidad en su web pero reciben muy pocos ingresos.

  • ¿Solución? Piden al desarrollador meter más publicidad.
  • ¿Dónde? En la cabecera de la página, o en el centro, dentro del artículo… básicamente donde más se vea para captar la atención del usuario.
  • ¿Pero si la página no estaba diseñada para meter tanta publicidad? ¿Rediseñamos? No, porque no hay ni tiempo, ni presupuesto, ni experiencia de un experto que optimice la interfaz.
  • ¿Resultado? Un caos donde hay más publicidad que contenido.

 

  1. Vicios y prácticas poco éticas

Debido a los últimos cambios la página ha empeorado la experiencia del usuario y poco a poco va perdiendo visitas. Han conseguido generar un pico de ingresos pero han vuelto a la situación inicial.

¿De quién es la culpa? Obviamente del usuario que no pincha sobre los enlaces.  

“Si Mahoma no va a la montaña, pues traemos la montaña a Mahoma”. Y aquí es cuando empiezan las formas de publicidad poco éticas: se hacen nuevos cambios en la página para conseguir “el click no intencionado”:

  • Abrir nuevas pestañas y ventanas con páginas de terceros.
  • Cambiar los colores a los anuncios para que no se distingan del contenido y que pinches sobre ellos. ¿Cuántas veces hemos querido descargar algo de softonic.com y había 4 botones “DESCARGAR”? ¿Cuántas veces hemos pensado que el anuncio era la foto de la noticia?
  • Obligarte a ver anuncios en página competa.
  • Obligarte a dar “like” o suscribirte de alguna manera.
  • Y otras muchas malas prácticas…

Y ojo, porque esto también es típico en aplicaciones móviles. Hay desarrolladores que amplían el área de captura para que “toques” el anuncio sin querer.

 

  1. “Páginas que se siguen el rollo”

Internet es un campo de batalla donde todo vale. Así han surgido “páginas que te siguen el rollo” y seguro que alguna vez os ha tocado alguna, sobre todo si habéis buscado algún libro o algo que es muy difícil de conseguir.

Por ejemplo buscamos descargar el libro de la asignatura: “marketing conceptos y estrategias pdf” y en la primera página nos saldrá algunos resultados:

Esto son solo 2 ejemplos, hay muchísimos más. Son páginas que utilizan las palabras clave del buscador para ofrecernos unos resultados aparentemente legítimos para que entremos y pinchemos todos los falsos enlaces.

Los usuarios sin experiencia o nivel medio caen como moscas, a lo mejor no compran nada, pero perder 5-10 minutos en ver anuncios seguro.

 

  1. El demonio está en los pequeños detalles: Guerra entre las empresas de publicidad

Apple, Google y Microsoft son los 3 gigantes que “reparten el bacalao” de la publicidad. Cada uno tiene su plataforma de publicidad y quiere llevarse su trozo de pastel.

Entonces si Apple gana con la publicidad, ¿por qué la bloquea en Safari?

Apple gana con la publicidad dentro de aplicaciones pero de su AppStore. Cuando tú navegas con Safari estás fuera de su ecosistema y el contenido puede aparecer con publicidad de Google o Microsoft. Como es algo que no interesa, lo bloquea. Con esto consigue que tú tengas una mejor experiencia web y que cuando abras una aplicación no te moleste tanto los anuncios dentro de la app.

La guerra está servida.

 

  1. Extensiones de terceros: AdBlock, AdBlock plus etc…

Son aplicaciones que llevan tiempo en el mercado, casi desde cuando Firefox 2.1/3 empezó a tener soporte para extensiones (hará unos 6-7 años si no me equivoco). Siempre se han enfocado a público con experiencia en el mundo de la informática y han surgido como proyectos libres.

Pero dados todos estos acontecimientos, algunas han querido aprovecharse y sacar dinero a base de permitir ciertos dominios. Sin embargo lo que no se comenta es que algunas de las extensiones te permiten desactivar ese filtro de empresas permitidas.

En todo momento tú eliges el nivel de filtrado: por página, dominio, activar o desactivar etc..

 

Conclusión:

En vez de echar toda la culpa al usuario final por usar un bloqueador de anuncios, las páginas/empresas deberían revisar su política de publicidad.

En mi opinión 😉 …

 

 

SORIN GAVRILA

MARKETING TIC – GSI

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